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La arquitectura en la historia II

En esta unidad seguiremos hablando de los hitos más destacados de la arquitectúra a través de las diferentes épocas, mostrando como la evolución de esta disciplina ha acompañado a la humanidad desde sus principios, hasta hoy en día.

Arquitectura Bizantina

La arquitectura bizantina surge en el siglo VI d.C. durante el auge del Imperio Bizantino, destacándose por su fuerte simbolismo religioso y su enfoque en la creación de espacios que reflejaran la gloria divina. Los edificios, principalmente iglesias, combinaban elementos romanos con influencias orientales, logrando una atmósfera única y monumental. Los interiores estaban ricamente decorados con mosaicos dorados que representaban escenas bíblicas, figuras sagradas y motivos geométricos, creando un ambiente celestial. Las cúpulas, sostenidas por complejas estructuras de pechinas, eran uno de los elementos más representativos, simbolizando la conexión entre el cielo y la tierra. Las ventanas en la base de las cúpulas permitían la entrada de luz natural, creando un efecto etéreo y destacado en sus templos. Además, los materiales predominantes incluían piedra espoliada y ladrillo, lo que garantizaba la durabilidad de las construcciones y contribuía a la sensación de eternidad. Este estilo buscaba transmitir la grandiosidad divina y la supremacía del cristianismo como religión oficial del imperio. Un claro ejemplo es la Basílica de Santa Sofía (537 d.C.), erigida bajo el emperador Justiniano I, es el mayor exponente de este estilo. Su gran cúpula central, de 31 metros de diámetro, parece flotar gráficamente gracias a las ventanas en su base que permiten la entrada de luz natural. Este diseño innovador marcó un antes y un después en la arquitectura religiosa, influyendo tanto en el mundo cristiano como en el islámico.

Arquitectura Prerrománica

La arquitectura prerrománica comprende un periodo de transición entre la caída del Imperio Romano y el desarrollo del románico, aproximadamente entre los siglos VI y X. Se caracteriza por su diversidad, ya que diferentes regiones desarrollaron estilos propios basados en sus tradiciones locales y en la influencia del cristianismo. Durante esta etapa, los edificios eran principalmente religiosos, y reflejaban la adaptación de las comunidades a los recursos locales y las condiciones políticas de cada región. En general, las iglesias eran de tamaño modesto, con plantas sencillas y materiales como piedra y madera, que en ocasiones eran reciclados de estructuras romanas.

Longobardos (siglos VI-VIII)

En Italia, los longobardos combinaron elementos romanos y bizantinos con sus propias tradiciones. Las iglesias eran sencillas, con plantas rectangulares y ábsides semicirculares. Las decoraciones escultóricas, aunque austeras, mostraban una evolución hacia un mayor simbolismo religioso. Este estilo marcó un puente entre la influencia clásica y las primeras manifestaciones del románico. Muchas iglesias también incorporaban columnas reutilizadas de antiguos templos romanos, adaptándolas a las nuevas necesidades religiosas. Una obra destacada es el Templo de Clitunno, que destaca por su elegante simplicidad y elementos decorativos clásicos adaptados a un contexto cristiano. Esta iglesia refleja cómo los longobardos reinterpretaron la arquitectura romana para crear espacios religiosos significativos.

Visigodos (siglos VII-VIII)

En la península ibérica, los visigodos construyeron iglesias pequeñas y funcionales, utilizando muros gruesos y decoraciones esculpidas con motivos geométricos y vegetales. El arco de herradura, uno de sus elementos más distintivos, marcó una transición hacia la arquitectura islámica. Los edificios visigodos también mostraban una gran influencia de la arquitectura romana, pero con un estilo más adaptado a las comunidades rurales y las necesidades litúrgicas del cristianismo. La Iglesia de San Juan de Baños, que combina proporciones equilibradas y detalles escultóricos refinados, se considera uno de los mejores ejemplos del arte visigodo. Su construcción refleja la capacidad de los visigodos para adaptarse a las tradiciones locales y religiosas.

Carolingios (siglo IX)

Con Carlomagno, el renacimiento carolingio revivió la monumentalidad romana. Los monasterios y palacios de este periodo eran funcionales y simétricos. El Westwerk se convirtió en un elemento clave, destacando la entrada de las iglesias, y los interiores estaban organizados en torno a una planta basilical. Este periodo también fue crucial para la creación de manuscritos iluminados y la estandarización de las liturgias, lo que influyó directamente en la arquitectura religiosa. Un ejemplo característico es el Palacio de Aquisgrán, que refleja la ambición cultural y arquitectónica del imperio carolingio. Este edificio simboliza la conexión entre la autoridad terrenal y la espiritual.

Sajones / Otonianos (siglos IX-X)

En el Sacro Imperio Romano Germánico, los otonianos desarrollaron iglesias de planta basilical con naves separadas por columnas y bóvedas de piedra. Estos edificios representaban la estabilidad y el poder de la monarquía, además de ser espacios para la celebración de ceremonias religiosas y políticas. La decoración interior solía incluir frescos y esculturas que enfatizaban la narrativa cristiana y la autoridad imperial. La Iglesia de San Miguel en Hildesheim, conocida por su organización simétrica y decoraciones esculpidas, representa un avance técnico en la construcción de grandes iglesias medievales.

Arquitectura Gótica

El estilo gótico se desarrolló entre los siglos XII y XVI, marcando un cambio radical respecto al románico. Este periodo coincidió con el auge de las ciudades medievales, el crecimiento de la burguesía y el fortalecimiento de la Iglesia. La arquitectura gótica se caracterizó por su verticalidad y luminosidad, con edificios que parecían elevarse hacia el cielo como una expresión de la espiritualidad. Este estilo reflejaba el poder de la Iglesia y la nueva confianza en la capacidad humana para crear estructuras audaces y bellas.

Catedrales

Las catedrales góticas eran verdaderos monumentos al poder de la Iglesia y al conocimiento técnico de la época. Incorporaban arcos apuntados, bóvedas de crucería y contrafuertes volantes, permitiendo la creación de grandes ventanales con vitrales que narraban historias bíblicas. La luz se utilizaba para crear un ambiente celestial en el interior, y la altura de las naves principales simbolizaba la cercanía a Dios. La Catedral de Chartres, famosa por sus vitrales y esculturas que representan escenas del Antiguo y Nuevo Testamento. Su diseño demuestra un equilibrio perfecto entre función estructural y belleza estética.

Edificios civiles

El crecimiento urbano trajo consigo edificios civiles como palacios, mercados y ayuntamientos. Estos edificios adoptaron elementos góticos, como los arcos apuntados y las decoraciones elaboradas, reflejando el poder y la riqueza de las ciudades. Los edificios civiles también desempeñaron un papel crucial en la vida política y económica de la época, sirviendo como espacios de reunión y administración. El Palazzo Vecchio en Florencia es un ejemplo de gótico aplicado a edificios gubernamentales. Este palacio muestra cómo la arquitectura se utilizó para proyectar autoridad y poder en un contexto urbano.

Arquitectura Renacentista

El Renacimiento (siglos XV-XVI) marcó un renacer de los principios clásicos de la arquitectura romana y griega. Este periodo coincidió con un auge del humanismo, que colocó al hombre en el centro del universo y buscó expresar armonía, proporción y racionalidad en el diseño arquitectónico. Los edificios renacentistas se caracterizan por su simetría, proporciones equilibradas y el uso de elementos clásicos como columnas, frontones y cúpulas. Además, se hizo hincapié en la integración de la arquitectura con su entorno y en la creación de espacios cómodos y funcionales.

Filippo Brunelleschi

Brunelleschi es considerado el padre de la arquitectura renacentista. Introdujo la perspectiva lineal y diseñó la cúpula de Santa María del Fiore en Florencia, una obra que combina innovación técnica y estética clásica. Su enfoque en la geometría y la proporción influyó profundamente en la arquitectura posterior.

Leon Battista Alberti

Alberti escribió «De Re Aedificatoria», un tratado que sentó las bases teóricas de la arquitectura renacentista. Diseñó edificios como la Basílica de Sant’Andrea en Mantua, donde aplicó principios de simetría y proporción.

Andrea Palladio

Palladio fue famoso por sus villas campestres en el norte de Italia, como la Villa Rotonda. Reinterpretó los templos clásicos para adaptarlos a residencias, influyendo enormemente en la arquitectura posterior.

Michelangelo Buonarroti

Michelangelo trabajó en proyectos como la Basílica de San Pedro en el Vaticano, donde diseñó su cúpula, y la Colina Capitolina en Roma, mostrando una evolución hacia el manierismo.

Fuentes: https://pin.it/1CchWcAxF, https://pin.it/4i37GwHTn, https://pin.it/44RNCQdhp

Arquitectura Barroca

El barroco (siglo XVII) fue un estilo caracterizado por su dramatismo y grandiosidad, alineado con los objetivos de la Contrarreforma católica. Este periodo buscó impactar y emocionar, utilizando formas curvas, decoraciones exuberantes y juegos de luz y sombra.

Gian Lorenzo Bernini

Bernini destacó por su teatralidad y dinámica en proyectos como la Plaza de San Pedro en el Vaticano y sus numerosas esculturas y fuentes.

Francesco Borromini

Borromini introdujo innovaciones geométricas y perspectivas audaces, como en San Carlo alle Quattro Fontane, donde combinó curvas y detalles elaborados.

Rococó

Hacia finales del barroco, el rococó llevó la decoración a un nivel de delicadeza y sofisticación extremo, con interiores adornados con motivos florales y colores pasteles. Una de las obras destacadas es el Salón de los Espejos en el Palacio de Versalles.

Fuentes: https://pin.it/1cPpKLbDk, https://pin.it/56hyIf1BN, https://pin.it/1iHPSvyHC

Arquitectura Neoclásica

El neoclasicismo (siglos XVIII-XIX) retomó los ideales clásicos de simetría y proporción, como una reacción al exceso decorativo del barroco y rococó. Los materiales nobles como el mármol y el granito eran predominantes, y los edificios buscaban reflejar la racionalidad y el orden de la Ilustración. Por ejemplo el Panteón de París, inspirado en el Panteón romano, combina monumentalidad con sobriedad clásica. Fuente: https://pin.it/67wRUCFFw

Arquitectura del Siglo XIX

Con la Revolución Industrial, se introdujeron nuevos materiales como el hierro y el vidrio, que permitieron la construcción de estructuras ligeras y funcionales. Edificios como el Crystal Palace (1851) marcaron un cambio hacia la arquitectura moderna, adaptándose a las necesidades de una sociedad en rápida transformación.

Arquitectura del Siglo XX

El siglo XX trajo movimientos revolucionarios como el Bauhaus y el Modernismo, que priorizaron la funcionalidad y la simplicidad. Arquitectos como Le Corbusier y Frank Lloyd Wright redefinieron el diseño arquitectónico con obras como Villa Savoye y la Casa de la Cascada. La arquitectura contemporánea se centra ahora en la sostenibilidad, el minimalismo y la integración con el entorno.

Fuentes: https://pin.it/3hNuhRurF, https://pin.it/TSSrXdYU5
Referencias: 

  • Basado en los apuntes tomados en clase y en la informacion y documentación facilitadas por el profesor.
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